Desde el 3 de julio de 2025 y hasta el 31 de enero de 2027, To Open Eyes: Miradas de artista propone en Málaga una lectura abierta del arte de los siglos XX y XXI. No se trata de un recorrido lineal ni de una narración cerrada, sino de una exposición construida a partir de relaciones visuales, afinidades formales y cruces temáticos entre obras de procedencias muy distintas.
La muestra parte de una idea sencilla y poderosa: abrir la mirada. A partir de ahí, reúne piezas que invitan a repensar la relación entre arte, sociedad y mundo, con un enfoque que va de las grandes rupturas históricas a creaciones recientes que dialogan con los retos del presente.
Un recorrido que rompe el orden habitual
La exposición toma su título de una frase de Josef Albers, quien defendía que el arte enseña a «aprender a ver y sentir la vida». Esa idea atraviesa todo el planteamiento de To Open Eyes, que no organiza las obras por fechas ni por escuelas de forma rígida, sino por correspondencias que hacen saltar la mirada de una pieza a otra.
El resultado es un mapa libre del arte moderno y contemporáneo, con obras de muy diferentes soportes, épocas y contextos creativos. En lugar de obligar a seguir una secuencia cerrada, la exposición propone detenerse, comparar y descubrir cómo una pieza conversa con otra desde la forma, el gesto, la materia o la idea.
Iconos, cuerpos y utopías
La primera sección, Iconos / Signos, reúne obras que rompieron con las estéticas dominantes de su tiempo y modificaron la propia noción de obra de arte. Aquí aparecen nombres ligados a la Bauhaus, como Josef Albers, Marcel Breuer, Paul Klee o László Moholy-Nagy, junto a figuras que llevaron la experimentación hacia otros límites, desde los readymades de Marcel Duchamp hasta la Merda d’artista de Piero Manzoni o el tríptico monocromo de Robert Ryman.
Ese diálogo se amplía con artistas del arte povera como Michelangelo Pistoletto y con propuestas de Vera Molnár o Julie Mehretu, que llevan la investigación formal a territorios muy distintos. La sección deja claro que la abstracción no es solo una cuestión de estilo, sino también una manera de pensar el papel del espectador y de convertir la obra en un espacio activo.