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Gigante: un retrato profundo de Roald Dahl en el teatro

19 de mayo de 2026 · Irene Vallés

Gigante: un retrato profundo de Roald Dahl en el teatro
Josep Maria Pou en Gigante. Foto: Josep Maria Pou.

El próximo 26 de mayo de 2026, el Teatro Cervantes se convertirá en el escenario de Gigante, la obra escrita por Mark Rosenblatt que explora un episodio crítico en la vida del célebre autor Roald Dahl. Este espectáculo, que forma parte del 43 Festival de Teatro de Málaga, no solo se adentra en la biografía del famoso escritor, sino que también plantea preguntas relevantes sobre la ética y la responsabilidad de las figuras públicas ante sus palabras y acciones.

La trama se sitúa en el verano de 1983, un momento histórico marcado por una controversia significativa. Dahl, conocido por sus relatos infantiles como Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate, se enfrenta a las repercusiones de un artículo antisemita publicado recientemente. En este punto, el dramaturgo nos invita a reflexionar: ¿debe un artista disculparse por sus declaraciones o permanecer firme ante su postura? Esta dualidad es central en la propuesta dramática.

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Un elenco comprometido con la narrativa

La interpretación del personaje principal está a cargo de José María Pou, un actor de vasta trayectoria reconocido por su versatilidad en el escenario. Nacido en 1944 en Barcelona, Pou ha destacado en cine, televisión y, por supuesto, teatro, convirtiéndose en una de las figuras más respetadas en el ámbito artístico español. Ha trabajado en numerosas producciones tanto clásicas como contemporáneas, dejando su huella en obras como El misántropo y El avaro. Además, no solo da vida a Dahl, sino que también ha traducido la obra al español. La dirección recae en Josep Maria Mestres, quien ha conformado un elenco sólido integrado por actores como Pep Planas, Victòria Pagès, Clàudia Benito, Aida Llop y Jep Barceló.

El montaje busca ofrecer una mirada poliédrica sobre la figura de Dahl, mostrando sus luces y sombras. En este sentido, los asistentes podrán apreciar cómo su personalidad influyente contrasta con las decisiones difíciles que tomó durante su carrera. La narrativa no evita los temas espinosos ni simplifica su legado; más bien invita al público a cuestionar qué significa realmente ser un creador en tiempos de críticas intensas.

Un análisis ético del arte

El tema central de Gigante trasciende lo meramente biográfico para abordar cuestiones éticas contemporáneas. La obra plantea si es posible separar al autor de su obra o si las palabras pronunciadas tienen repercusiones eternas en su legado. Esta discusión resuena especialmente hoy en día donde muchos artistas enfrentan los efectos de sus declaraciones públicas.

Dahl encarna esta complejidad; fue un autor amado cuya vida estuvo marcada por tensiones personales y profesionales. La premisa dramática permite explorar cómo este contexto afectó sus elecciones literarias y cómo estas fueron recibidas por el público. La combinación de hechos reales con ficción dramática convierte a esta obra no solo en entretenimiento –sino también en un espacio para reflexionar sobre nuestras propias percepciones y juicios.

Reflexiones sobre Roald Dahl: más allá del mito

Roald Dahl es uno de esos autores cuyas obras han sido leídas por generaciones enteras; sin embargo, su vida personal era tan tumultuosa como fascinante. Su legado literario está marcado tanto por historias entrañables como por controversias públicas que invitan al análisis crítico.

Un gran aspecto explorado en Gigante es cómo estas tensiones interpersonales –como su divorcio reciente o problemas físicos constantes– afectaron su proceso creativo durante ese verano fatídico. Es relevante recordar que detrás del autor famoso hay una persona lidiando con sus propios demonios internos mientras intenta dar sentido a su vida e influir positivamente en los demás a través de su escritura.

Conclusión: más que entretenimiento teatral

Asistir a Gigante no solo ofrece una oportunidad para disfrutar del teatro contemporáneo; también plantea preguntas profundas acerca del arte, la responsabilidad social y el papel del creador frente a sus propias palabras. Este espectáculo invita al espectador no solo a presenciar una interpretación potente sino también a participar activamente en una conversación sobre moralidad e identidad artística. Al final, ¿quiénes somos nosotros para juzgar? El teatro tiene esta capacidad única: desafiarnos mientras nos entretenemos.

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