Moments Festival vuelve a mover Málaga con una edición amplia, repartida entre museos, salas, centros culturales y locales independientes. Durante estas semanas, la ciudad se llena de diseño, cine, fotografía, música experimental, pensamiento visual y propuestas que cruzan disciplinas sin forzar fronteras entre unas y otras.
La programación local se articula en tres bloques temáticos y convierte la ciudad en un recorrido cultural muy concreto para quien quiera salir de la rutina habitual. Hay encuentros, talleres, proyecciones, exposiciones, conciertos y acciones colaborativas en una red de espacios que va del Museo Picasso Málaga al Centre Pompidou Málaga, pasando por MEET, la EASD San Telmo, la Peña Juan Breva o Drunk-O-Rama.

Diseño, cine y cultura visual en el primer bloque
El arranque de la programación malagueña gira en torno a Design & Film Weekend, un bloque dedicado al cruce entre diseño, audiovisual, tipografía, procesos creativos y pensamiento visual contemporáneo. Reúne a perfiles muy distintos, desde el fundador y director creativo de TOT Studio, Ausias Pérez, hasta el cineasta Chema García Ibarra, el dúo Realmente Bravo, el diseñador y muralista Iker Muro, la artista textil Regina de Jiménez, la directora de arte Leonor Díaz, Unbuentipo, María Ramírez / Bouquet y el artista Dano, impulsor del proyecto Letterism.
En la EASD San Telmo, el festival pone sobre la mesa conversaciones sobre periferia y creación artística, mientras que el Centre Pompidou Málaga concentra parte del peso audiovisual del bloque. Allí se ven cortometrajes de Chema García Ibarra y títulos como The Last Critic, el primer documental dedicado a Robert Christgau, una figura clave de la crítica musical estadounidense. También aparece el videoclip español como objeto de análisis y creación, con un encuentro específico en el que participan Luis Ángeles, NYSU y Nono Ayuso.
Junto a esas citas, el programa abre espacio para talleres de arte textil contemporáneo, ikebana japonés, video jockey, gráfica encontrada y retórica visual. El tono general es claro: no se trata solo de mirar obras, sino de entrar en los procesos que las hacen posibles y de cruzar disciplinas que suelen caminar por separado.