Bajar a la planta arqueológica del Museo Carmen Thyssen de Málaga es asomarse a la Malaca romana sin salir del recorrido del museo. El yacimiento reúne los restos de un complejo suburbano con viviendas, actividad industrial y comercio a pie de calle, y permite seguir la huella de una ocupación que se prolongó desde época romana hasta el periodo bizantino.
La visita está pensada para hacerse con calma, entre pasarelas, piezas de apoyo y recursos audiovisuales. A ello se suman audioguías gratuitas y una propuesta con realidad virtual que ayuda a imaginar cómo funcionaban la domus, la factoría de salazones y el Ninfeo de los peces. ¿Te apetece una experiencia cultural que combina arqueología, relato histórico y tecnología sin perder de vista el lugar original de los hallazgos?

Qué vas a ver en el recorrido
El conjunto arqueológico conserva vestigios de un suburbio en el que se documenta una ocupación ininterrumpida desde antes del siglo I d. C. hasta inicios del siglo VII. En un mismo espacio aparecen la parte doméstica, con varias estancias organizadas en torno a un patio, la zona industrial, dedicada a la salazón y las conservas, y también una actividad comercial vinculada a una tienda o pescadería.
Entre los restos más singulares destaca el Ninfeo de los peces, una fuente monumental decorada con pinturas murales de peces de colores sobre fondo negro. Ese detalle no solo llama la atención por su valor artístico, también por lo poco habitual que resulta encontrar una decoración de este tipo en la provincia de Málaga. La visita permite leer el lugar como un pequeño fragmento de ciudad, con usos superpuestos y una vida cotidiana que no se ha borrado del todo.