La fotografía de Joaquín Oses vuelve al primer plano en una muestra que recupera a uno de los nombres más interesantes del último cuarto del siglo XIX en Málaga. Joaquín Oses (1839-1893). Una vida dedicada a la fotografía reúne retratos, vistas urbanas, escenas costumbristas y documentos que ayudan a entender por qué su trabajo fue tan influyente en la construcción de la memoria visual de la ciudad.
La propuesta no se limita a enseñar imágenes bonitas o antiguas. Lo que plantea es un recorrido por la versatilidad de un autor que trabajó el retrato con ambición, que se atrevió con panorámicas y reportajes, y que dejó también una huella muy precisa en la representación de Málaga, Córdoba y la provincia. ¿Qué hace que un fotógrafo de hace más de un siglo siga resultando tan actual? Precisamente eso, la manera en que miró su tiempo y lo convirtió en archivo, escena y testimonio.
Un fotógrafo que amplió la memoria de la ciudad
El nombre de Joaquín Oses Cruz ocupa un lugar destacado en la escena fotográfica malagueña del siglo XIX. Formado en Madrid de la mano de Jane Clifford, trabajó primero como retratista junto a Ramón Sánchez Navarro y después en solitario, antes de regresar a su ciudad natal en 1874. Poco después abrió un gabinete que le permitió consolidar una trayectoria muy reconocible, a la que sumó otro estudio en Córdoba en 1878.
Su relevancia no se explica solo por la calidad técnica. Oses fue un fotógrafo inquieto, atento a distintos registros y capaz de moverse entre el retrato de estudio, la vista urbana, la fotografía taurina, los tipos populares y el reportaje. Esa variedad, unida a su capacidad para componer imágenes grandes y muy cuidadas, lo convirtió en uno de los fotógrafos de provincias más innovadores y reputados de su tiempo.
Retratos, panorámicas y escenas de una ciudad en transformación
La exposición se abre con dos grandes retratos de tamaño natural, uno de ellos iluminado al óleo, de dos abogados malagueños muy conocidos. A partir de ahí, el visitante entra en una selección que muestra los primeros retratos del autor, algunos realizados junto a Ramón Sánchez Navarro, y que deja ver su pulso para el retrato individual y de grupo.
La parte dedicada a las vistas y panorámicas ofrece una Málaga en transformación y también una ciudad reconocible para quien la mira hoy. Aparecen la panorámica tomada desde lo alto de la Farola hacia 1875, la Plaza de la Marina y la Cortina del Muelle vistas desde el Puesto de Sanidad del Puerto, además de varias imágenes ligadas a la construcción de la calle Larios. Junto a ellas se suceden la actual Plaza de Torrijos, el Muelle Viejo, la Alameda desde el antiguo Puente de Tetuán, la Plaza de la Merced, la Hacienda de La Concepción y algunas esculturas de origen romano del Museo Loringiano.
Tipos populares, turismo y una curiosidad fotográfica
Uno de los tramos más llamativos de la muestra reúne lo que podría llamarse una galería de tipos. Oses retrató niños, majos, flamencas, personajes literarios y reales vinculados a los tablaos, los espectáculos y las calles. Entre ellos aparece también el cenachero, en la primera imagen fotográfica conocida de ese personaje, una pieza que ayuda a entender hasta qué punto su trabajo dialogaba con la identidad popular de la ciudad.
La exposición se detiene además en una faceta menos conocida, pero muy sugerente, la de sus imágenes pensadas para el turismo. Ahí se incluyen fotografías de Córdoba y Málaga, junto con una imagen singular del insecto Philoxera, una auténtica hazaña fotográfica en su momento por el reto técnico que suponía. Esa mezcla de curiosidad científica, mirada documental y voluntad de difusión dice mucho de la amplitud de intereses del autor.
Provincia, religiosidad y documentos que completan el retrato
La muestra también abre espacio a la provincia, con dos fotografías de Pizarra, entre las primeras imágenes de este pueblo tomadas por un fotógrafo, y varios paisajes del entorno de Coín. A ello se suman retratos que no cabían en la selección expositiva, pero que forman parte esencial de su trabajo, especialmente por la creatividad que desplegó en la composición de grupos.
Tampoco faltan las fotografías taurinas, un terreno en el que Oses fue reconocido, ni las imágenes religiosas que respondían a la devoción popular en Málaga, Pizarra y Álora. El recorrido se completa con las escenas del gran desfile organizado en 1887 para conmemorar la toma de Málaga por los Reyes Católicos, con salida desde la Iglesia de la patrona y descenso por el Compás de la Victoria, además de varias vitrinas con álbumes de viajeros, originales fotográficos, piezas arqueológicas del Museo Loringiano y documentos relacionados con la vida del fotógrafo, desde el censo en su casa de la calle Granada hasta su acta de defunción.
La muestra permanece abierta en el Rectorado de la Universidad de Málaga con un horario de lunes a viernes, salvo festivos, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, y los sábados de 10:00 a 14:00. Es una ocasión muy sólida para mirar Málaga desde otra perspectiva, la de un autor que convirtió la ciudad y su entorno en materia fotográfica de primer orden.